sábado, 7 de abril de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
Vete
“Y si me dices que te vas que no lo quieres intentar, entonces abre la ventana y tírate”. Los Tres.
Es tarde ya. Vete, antes de que piense que es demasiado pronto. Antes de que mi cuerpo se acomode a tu cama, que mi piel moldee la curva de tu espalda, vete, que luego el espacio entre las sábanas se hace demasiado grande, y el frío, el frío se cuela entre las hebras de tu ausencia.
Vete, no entres en calor, ya es suficiente. Hemos desecho mundos, hemos gritado cielos, es tarde ya, no hay sábanas limpias, no hay mas látex que nos proteja de otros amores, de traiciones virales, contenidas y de la promiscuidad de la madrugada.
Arreglate pronto, andate.
Huye lejos de éste amor que ahorca, aprieta, deshace. Vete, vete pronto, que está saliendo el sol, que las sombras se esconden bajo la mesa, que te darás cuenta que no hice la cama, que no me va bien la luz de la mañana, anda corre, huye lejos, déjame el recuerdo de una sola noche, de un solo beso. Juguemos al amor que no pudo, que no quiso ser uno mas de esos amores que se pudren en la monotonía del exceso, de esos amores que se funden tanto que se vuelven uno, un solo y solitario corazón.
Yo también quisiera huir, salir siempre corriendo, al día siguiente cuando el fuego ha dejado solo la cenizas, cuando la pasión ha dejado espacio al aburrimiento que se cuela en el mal aliento de la mañana, en la prisa de la vida. Amor, que no entiendo el significado amplio de esa palabra, amor, me aprietan tanto sus cuatro letras, amor que me ahoga, que me muero de aburrimiento entre tanto amor, puro y verdadero. Vete pronto, que se va el último tren, no ves que te deja, no quiero que te quedes solo en este andén, que la estación es muy fría y de noche es oscura y peligrosa. Anda que el tren se va, te deja, corre, sube pronto, se va el tren, no digas que no te dije, no digas que no te deje marchar, vete pronto, ve, alejate de mí, alejate de mis días, de mi amor, que encarcela, que obsesiona, que cela. Es un amor malo, es un amor sucio, es un amor de esos, que empalagan, que asfixian, huye, que tengo dientes en la vagina, que morderán tus huevos, que apretarán tu pene, vete pronto, que soy la mujer dientes, la mujer que traga, la mujer que ahorca, soy tu boa constrictor, tu boa devoradora.
Vete ya.
Es tarde ya. Vete, antes de que piense que es demasiado pronto. Antes de que mi cuerpo se acomode a tu cama, que mi piel moldee la curva de tu espalda, vete, que luego el espacio entre las sábanas se hace demasiado grande, y el frío, el frío se cuela entre las hebras de tu ausencia.
Vete, no entres en calor, ya es suficiente. Hemos desecho mundos, hemos gritado cielos, es tarde ya, no hay sábanas limpias, no hay mas látex que nos proteja de otros amores, de traiciones virales, contenidas y de la promiscuidad de la madrugada.
Arreglate pronto, andate.
Huye lejos de éste amor que ahorca, aprieta, deshace. Vete, vete pronto, que está saliendo el sol, que las sombras se esconden bajo la mesa, que te darás cuenta que no hice la cama, que no me va bien la luz de la mañana, anda corre, huye lejos, déjame el recuerdo de una sola noche, de un solo beso. Juguemos al amor que no pudo, que no quiso ser uno mas de esos amores que se pudren en la monotonía del exceso, de esos amores que se funden tanto que se vuelven uno, un solo y solitario corazón.
Yo también quisiera huir, salir siempre corriendo, al día siguiente cuando el fuego ha dejado solo la cenizas, cuando la pasión ha dejado espacio al aburrimiento que se cuela en el mal aliento de la mañana, en la prisa de la vida. Amor, que no entiendo el significado amplio de esa palabra, amor, me aprietan tanto sus cuatro letras, amor que me ahoga, que me muero de aburrimiento entre tanto amor, puro y verdadero. Vete pronto, que se va el último tren, no ves que te deja, no quiero que te quedes solo en este andén, que la estación es muy fría y de noche es oscura y peligrosa. Anda que el tren se va, te deja, corre, sube pronto, se va el tren, no digas que no te dije, no digas que no te deje marchar, vete pronto, ve, alejate de mí, alejate de mis días, de mi amor, que encarcela, que obsesiona, que cela. Es un amor malo, es un amor sucio, es un amor de esos, que empalagan, que asfixian, huye, que tengo dientes en la vagina, que morderán tus huevos, que apretarán tu pene, vete pronto, que soy la mujer dientes, la mujer que traga, la mujer que ahorca, soy tu boa constrictor, tu boa devoradora.
Vete ya.
lunes, 17 de octubre de 2011
Tu perra
Ya no voy tras tus huesos.
No muevo la cola esperando tus palitos.
No soy fiel
Ni amiga
Ni Cadeja
No me derrito con tus palmadas en la cabeza.
No trabo los ojos si me soplas al oído
No soy más la perra que orina tus esquinas.
Me voy a echar pulgas a otro lado.
No muevo la cola esperando tus palitos.
No soy fiel
Ni amiga
Ni Cadeja
No me derrito con tus palmadas en la cabeza.
No trabo los ojos si me soplas al oído
No soy más la perra que orina tus esquinas.
Me voy a echar pulgas a otro lado.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Aterrizaje forzoso
Cerramos las ventanas y atrancamos todas las puertas.
No quedaron resquicios para mi luz. Invadiste con tu oscuridad mis rayos. Yo volví ceniza tu frialdad. No quedó un escape entre los dos. Exprimimos todos los espacios. Agotamos las reservas.
Tienes en tu mano un pájaro que es mi corazón, un diminuto aleteo de muerte en la eternidad. No sabes medir la fuerza con que estrujas nuestros sueños, que desbordados, resbalan por mis ojos.
Imagino,
que eres un peligro imaginario.
La mujer más fuerte del mundo se sienta a llorar en su cárcel de papel. No deja ni un momento de repetir ese mantra que le da fuerza.
Ser fuerte ante su debilidad.
Alas de colibrí quebradas. Detenido el aleteo en este silencio agonizante.
Suspendido en el aire, frágil pajarito: te has dado cuenta del milagro de tu vuelo, esa intelectual percepción te ha hecho caerte, chocarte contra el piso. No había pino al fondo de tus sueños. No has caído contra las piedras, sólo es que dejaste de latir de puro susto.
No encuentro nada concreto en este aterrizaje forzoso.
No quedaron resquicios para mi luz. Invadiste con tu oscuridad mis rayos. Yo volví ceniza tu frialdad. No quedó un escape entre los dos. Exprimimos todos los espacios. Agotamos las reservas.
Tienes en tu mano un pájaro que es mi corazón, un diminuto aleteo de muerte en la eternidad. No sabes medir la fuerza con que estrujas nuestros sueños, que desbordados, resbalan por mis ojos.
Imagino,
que eres un peligro imaginario.
La mujer más fuerte del mundo se sienta a llorar en su cárcel de papel. No deja ni un momento de repetir ese mantra que le da fuerza.
Ser fuerte ante su debilidad.
Alas de colibrí quebradas. Detenido el aleteo en este silencio agonizante.
Suspendido en el aire, frágil pajarito: te has dado cuenta del milagro de tu vuelo, esa intelectual percepción te ha hecho caerte, chocarte contra el piso. No había pino al fondo de tus sueños. No has caído contra las piedras, sólo es que dejaste de latir de puro susto.
No encuentro nada concreto en este aterrizaje forzoso.
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